Es importante que haya librerías de segunda mano porque…

… los libreros del mercado de segunda mano sabemos qué libros funcionan. Tenéis suerte porque en Bizkaia hay 2 Re-Read, librerías de segunda mano donde nos afanamos en ordenar y dignificar el libro usado. No somos meros feriantes y nos consideramos libreros porque no solo leemos y estudiamos la calidad literaria de los libros, sino que también nos fijamos en los gustos literarios de la sociedad. Intentamos perfilar quiénes buscáis best-sellers y a quiénes os interesan lecturas de estilos gramaticales refinados. Sabemos lo que muchos editores desconocen: cuáles son los libros que los lectores están dispuestos a comprar.

Sabemos qué libros lee gente como tú, qué libros realmente funcionan y cumplen su cometido, bien sea cultural o de entretenimiento, y aquí es donde radica el poder de las librerías de segunda mano.

La verdad es que no somos de recomendar lecturas. Es una movida tener entre 9.000 y 10.000 libros a la venta, todos diferentes pues ningún título se debería repetir, con varios librero/as trabajando en diferentes turnos, sin tener muy claro cuál es el fondo de la librería, y pretender acertar sugiriendo algún título.

Más de una vez al ir a buscar ese libro que en nuestra cabeza ha sonado como candidato para un posible cliente, al llegar a la estantería, hemos descubierto su hueco vacío como prueba irrefutable de que algún otro lector sagaz y discreto ha tenido la osadía de comprarlo momentos antes.

Más complicado es cuando nuestros libros forman parte de la historia de la literatura universal y no es una foto semiestática de las últimas novedades editoriales. Tal vez sea aceptable controlar las últimas tendencias literarias, pero gestionar toda la literatura universal en sus múltiples posibilidades editables (tapa dura, blanda, cosido, pegado, formato grande, con o sin ilustraciones…), y conservar en la memoria el sinfín de editoriales que han alumbrado nuestro panorama literario, es y por qué no admitirlo, tarea incapaz al control de cualquier mortal.

Si además quien nos pide la recomendación es un desconocido que nos acaba de descubrir simplemente de camino a alguna rutinaria gestión y ha sido seducido por nuestro escaparate tan “London” y ajado, el cometido se convierte en misión imposible. Si no te conocemos y no sabemos qué libros tenemos debido al absorbente trajín de compra y venta de libros que tenemos a diario, ¿cómo vamos a acertar a la primera con tus gustos literarios?

Y aún así lo intentamos, poniendo toda nuestra voluntad y sapiencia librera en ello.

También es cierto que en nuestro interior suele rugir una airada voz que dice algo así como que al precio que los vendemos, entre 2 y 3 €, en un mundo en el que el litro de gasolina cuesta ya más que un tomo del malogrado Javier Marías, bien podría el casual lector invertir 5 eurillos en 2 posibles lecturas con las que arriesgar su patrimonio instructivo. A 2,50 € por libro, cualquiera podría escoger 2 posibles historias con las que avanzar en el sinuoso y cada vez más arriesgado camino que es la vida.

Y en caso de errar, desde el plano económico, tampoco se habría perdido tanto.

El problema es que esta vida de éxito y apariencia, de fantasmas y cantamañanas sociales, cada posible decisión impone la presión de atinar, no perdonándonos si fracasamos en alguna una de nuestras elecciones, y porque además la recompensa debe ser inmediata.

Escoger un libro con el que pasar una apacible tarde también se puede convertir en una transcendental decisión sin opción al fracaso. Y si es barato o caro da igual. La lectura debe estar a nuestro servicio y adaptarse a nuestros gustos personales y estados de ánimo. Jamás el esfuerzo debe depender de nosotros pues nuestra voluntad para leer y reflexionar, para intentar entender qué pretende sugerir el autor, es un acto de más. La historia debe adaptarse a nuestras exigencias, sí o sí.

Menos mal que para solventar estos problemas a la hora de escoger un libro, alguien, vaya usted a saber, ha inventado las librerías de segunda mano. Por nuestras estanterías pululan miles de libros y la historia universal de la literatura. Tenemos una teoría, simple pero a la vez eficaz: hay títulos que se venden mucho y bien, que aparecen en diferentes ediciones y editoriales bien distintas entre sí, y que suelen durar poco en nuestras instalaciones. Y estos son los títulos que intentamos recomendar.

Este dato debería ser un potosí de conocimiento para cualquier editor.

Bernard Williams fue un filósofo de la moral, de la ética, estudioso de la conducta humana como detective de cualquiera de las series que escupen los tropecientos canales de vuestros televisores más planos que la biografía de Justin Bieber (que por cierto la tuvimos el otro día y duró media tarde mientras Jazz de Toni Morrison sigue pudriéndose en la sección de narrativa).

El tal Bernard Williams propuso un experimento mental. Imagina que quien esto escribe es un científico loco. Cierto es que sois muchos quienes dudáis sobre mi estado mental, pero respirad tranquilos porque de científico tengo poco. Pero vamos a fantasear con la idea de que te cojo a ti y a tu vecina del tercero y … consigo cambiaros los cerebros, de manera que tu vecina adopta tu cuerpo dicharachero y tú te ves condenado en el de tu vecina.

Ten en cuenta que la máquina de flipar que me he inventado ha conseguido traspasar ambas entidades entre cuerpos, consiguiendo que tú en el engendro de grasa de tu vecina conserves toda tu memoria, experiencias, toda tu personalidad y sentimientos. Eres tú en el cuerpo de otra persona (si a tu vecina del tercero la podemos definir como tal).

Pero recuerda: estoy como una cabra. Soy un científico trastornado y he decidido que uno de los dos cuerpos la palme (a lo Cita con la muerte de Agatha Christie) y el otro cuerpo recibirá como premio un millón de euros (o más, que estoy muy loco. Qué narices, tú pones la cantidad, lo cual también implica una decisión).

Y además te dejo elegir a ti qué cuerpo va a sobrevivir con la pasta y qué cuerpo va a cascarla.

Sí colega, te dejo que tú decidas y aquí sí, la presión es alta. Esta vez sí que tienes la losa de acertar con tu decisión, esto no es como escoger un libro para pasar la tarde pues tienes que decidir si tu cuerpo o tu mente debe morir.

Dime pimpollo/a, ¿qué opción escoges?

Si por un casual has decidido que sobreviva tu cerebro a medio evolucionar en el esponjoso cuerpo de tu vecina tengo dos buenas noticias que darte. La primera es que si haces ejercicio y alguna liposucción quizás tengas la oportunidad de cambiar la materia orgánica que transporta tu cerebro. La segunda y tal vez la más importante, ya que has decidido conservar tu identidad, es que si lees libros por ti mismo, incluso escogiendo libros que por prejuicios no elegirías y abres tu abanico de posibles lecturas, también estás a tiempo de hacer cambiar tu cerebro a mejor.

Todos podemos convertirnos en mejores personas si nos damos la oportunidad y nosotros somos de la opinión de que los libros pueden ser una de las herramientas imprescindibles para tu transformación.

Otro filósofo, John Locke situó la base de la personalidad en los elementos no materiales que nos componen, por ejemplo, la conciencia y la memoria. Aunque de esto hablaremos en otro momento…

Desde hace años por cuestiones higiénicas Sanidad ha prohibido echar serrín en el suelo de los tugurios. Desde entonces El Comprador de Libros fluye desamparado por pueblos y barrios cuando su cometido le lleva a zonas que no suele frecuentar, pues la presencia de estas diminutas partículas de madera dotaba de clase a los establecimientos que en su condición de literato fracasado buscaba. Hoy en día ya no hay garitos de serrín en el suelo y puede que la humanidad ni tan siquiera transporte serrín en el cerebro. Ya solo hay sitio para bits, megas y pixeles. ¿Quién querría hoy en día cambiar su cerebro y conducta a mejor?

En fin… recapitulemos, como dijo Kurt Wallander ante la escena de un crimen. Te recuerdo que en esencia hemos quedado en que soy un librero loco, un flipao de la literatura y que tú, quién sabe, eres un posible lector que se deja recomendar libros por mi criterio alocado, a pesar de que ningún editor chachi guay se fía de la sapiencia que nos otorga nuestra experiencia librera. Tampoco ayuda que vengas en el descuidado cuerpo de tu vecina del tercero conservando tu cerebro intacto, porque no voy a poder acertar con tanto lío de ciencia ficción.

Conclusión: quizás sea mejor que inviertas al azar 10 € en libros de segunda mano en Re-Read Bilbao. A ese precio te puedes llevar 5 posibles lecturas y seguro que con alguna acertarás. Mejor eso que dejar tus decisiones en manos de libreros de segunda mano que han perdido el norte. Además seguro que en el bingo te has jugado más pasta y dudo que hayas salido ganando.

En esencia, esta es la filosofía de nuestro servicio Bilboteka que esta vez sí… vuelve en Octubre (pero por si acaso no concretamos el año.. ja, ja, ja). Pero esta es otra historia que os contaremos en breve.

Entremedias nosotros seguiremos experimentando con vuestros cerebros.

Nota aclaratoria para espíritus susceptibles: comenta La Librera Natalia que las descripciones sobre la vecina del tercero pueden llegar a ofender. Recordad que solo ofende quien puede, y la calidad literaria de este blog tiene mucho margen de mejora. Recordad también que cuando escribimos en plan serio, soltamos parrafadas sobre interesantes biografías de escritores y escritoras (y algunos de ello/as bien que eran de aspecto grasiento y comprotamiento repugnante), la atención hacia este medio de comunicación se disipa. Sin embargo cuando escribimos con saña y utilizamos metáforas desdeñables la audiencia sube más que la inflación. Es por ello que nuestro inexistente libro de estilo está, y estará, marcado por una línea editorial caótica e impresentable. Hasta que no dejéis de leer, por supuesto, en cuyo caso volveremos al discurso inteligente y locuaz que nos caracteriza en los antros de serrín en el suelo en las madrugadas de los fines de semana y fiestas de guardar.

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