Un teléfono, un cuentacuentos y una loca librería en Indautxu

Hay que colaborar en cualquier iniciativa popular y colectiva que se precie. Hubo un tiempo en que las fiestas de los barrios bilbaínos eran oportunidades para socializarse y los comerciantes y diferentes agentes sociales se involucraban para que grandes y pequeños tuviesen alternativas entretenidas, culturales y por supuesto festivas. Más allá de la pandemia tenemos la sensación de que estas sanas costumbres caen en desuso. Los nuevos tiempos y el progreso no siempre traen avances sociales.

Hoy por hoy una fiesta no se puede digitalizar. Menos mal que todavía quedará algún vestigio humano que no necesite de un enchufe para cargar.

Antonio Meucci

El teléfono sonó en la super librería Re-Read Bilbao. Era martes. Y 13. Dicen que da mala suerte esta combinación. Un 13 de Julio de 1944 nació en Budapest Erno Rubik. Necesitaba demostrar el movimiento tridimensional a sus alumnos de arquitectura, por lo que ideó un arquetipo basado en gomas y maderas, un poco cutre. Al darse cuenta de que necesitaba algún tipo de codificación para dar sentido a las rotaciones, escogió los colores primarios. Calculan que se han vendido más de 450 millones de unidades en todo el mundo. Es de suponer que este tipo hace tiempo que se quitó la hipoteca.

Por simple lógica combinatoria, a este individuo, inventor, en algún momento le tocó cumplir años en martes y trece, lo que puede ser un buen ejemplo de que las implicaciones negativas que se le otorgan a los martes y 13 carecen del rigor científico necesario.

Un 13 de Julio también asesinaron a José Calvo Sotelo. Todavía se discute si su muerte fue el detonante para el posterior alzamiento y la Guerra Civil que desembocó en una dictadura en la que se optó por ilustrar el movimiento tridimensional a hostia limpia.

Es una pena que Antonio Meucci no viva para mostrarle nosotros mismos nuestro peculiar movimiento tridimensional a mano abierta. Antonio Meucci fue el verdadero inventor del teléfono. Parece ser que lo ideó para comunicarse con la habitación de al lado donde yacía su esposa enferma. Emigrante italiano primero en Cuba y después en Estados Unidos, no pudo pagar la patente, diez dólares de los de antes, hecho que sí consiguió el cuco de Alexander Graham Bell en una nueva demostración de que el sistema americano que queremos copiar se basa únicamente en el poder del dinero. Bell patentó este invento del demonio y durante años se apropió de su invención.

Para los Re-Read Bilbao el teléfono es nuestro peor enemigo. Hemos llegado a contabilizar más de cuarenta llamadas en una mañana. Una cosa es pretender dar un buen servicio y otra muy diferente montar un call center. Somos lowcost, no tenemos ciertos servicios para a cambio, poder ofrecer productos asequibles de precio. Por eso vendemos entre 2 y 3 €. Si se puede, se atiende por teléfono, y si no se puede… pues no se puede. A cambio intentamos reponer constantemente para que nuestro fondo de libros siempre sea novedoso. Para que todos los días haya libros nuevos y bien molones.

La historia de denuncias Meucci contra Bell, las desapariciones de documentos y patentes, junto a los sobornos por parte de Bell a los propios abogados de Meucci dan, de sobra, para una novela a lo John Grisham.

Tuvieron que pasar ciento trece (seguimos con el trece) años para que el Congreso de los Estados Unidos aprobara una resolución que declaraba a Antonio Meucci como el verdadero inventor del teléfono. De momento.

Desconocemos la relación del martes y trece con Antonio Meucci, pero si una característica tiene su biografía, es la mala suerte. Además de sus “movidas” con Bell, lo intentó también con una fábrica de velas. Que le fue mal. Después se dio a la bebida invirtiendo en una fábrica de cerveza revolucionando el proceso de fabricación. También mal. Porque Meucci como Rubik era un inventor, pero no era financiero. De dinero sabía poco. Quizás porque no lo tenía.

Su esposa tuvo que vender parte de los prototipos y diseños de sus inventos porque casi muere cuando estalló un ferry hiriendo a Meucci. Algo había que vender para cubrir los gastos sanitarios. Como “sólo” tenían patentes, lo vendieron todo para poder sobrevivir.

Hay personas que saben utilizar su cabeza inventando y otros que simplemente compran inventos. Tenemos la sensación de que por alguna razón les va mejor a los segundos que a los primeros, a excepción de Erno Rubik, por supuesto.

La literatura debe mucho a estas situaciones límite. Borja Martínez-Echevarría autor de El Bufete podría tener en la vida de Meucci una fuente de inspiración segura.

Pero tranquilos Re-Readers, que hemos tenido suerte y una escritora e ingeniera electrónica cubana, de donde surgió el verdadero teléfono, Karla Suárez, ha tejido una estupenda novela siguiendo los pasos de Meucci a partir de una historia que comienza en 1993. Habana año cero, de la editorial Comba, no es un thriller sino una especie de homenaje al olvidado inventor del teléfono. Desde la ficción podemos seguir los pasos de la vida de Antonio Meucci.

El caso es que ese invento del diablo llamado teléfono sonó el martes y trece. Origen de la llamada: Asociación Bilbao Centro. Que como tenemos hasta el 26 de Julio copado su escaparate con libros de Re-Read Bilbao, que como somos libreros y muy dicharacheros, libreros de esos a los que les gusta hacer actividades y fomentar la lectura… que si nos animábamos a preparar un cuentacuentos para los niños en estas sucedáneas y pandémicas fiestas de Indautxu. Para el jueves 15. Sin anestesia.

Maldito teléfono…

Así que La Librera Natalia llamó, por teléfono, al departamento de invención de cuentos de Re-Read Bilbao. Dicen que al colgar el teléfono se escucharon improperios desde dicho departamento. En 24 horas, el Grupo de Asalto de las Fuerzas Ingeniosas (GAFI) elaboró un cuento teatralizado donde aparecían: Pinocho, tal vez Peter Pan, Sherlock Holmes y el Dr. Watson, brujas, ogros, monstruos, y como estrella invitada (special guest en las pelis), el lobo feroz.

Al día siguiente La Librera Natalia llamó, cómo no por teléfono, al Comando de Cómicos sin Criterio (CCC, no confundir con el centro de estudios) de Re-Read Bilbao, que en otras 24 horas tuvieron que aprenderse el guion perpetrado el día anterior. Tiempo invertido estéril pues al final recurrieron más a la improvisación, hecho que originó la protesta formal vía telefónica ─no podía ser de otro modo─ de los GAFI.

Por fin el jueves 15 dos titiriteros actuaron dándolo todo ante un público entregado.

Para sorpresa de los GAFI, de los CCC y de los titiriteros, el éxito fue clamoroso. Hasta el punto en que en el mes de Octubre, esta vez con el guion bien aprendido, se hará una nueva representación en las instalaciones de Re-Read Bilbao. Quedáis avisados, ya sabéis que irá con aforo limitado y todo eso que toca ahora.

Si has leído este despropósito desde tu smartphone y todavía piensas que el teléfono fue un buen invento… espera un próximo artículo sobre lo que pensamos de los viernes y trece y ese otro invento llamado automóvil.

3 respuestas a “Un teléfono, un cuentacuentos y una loca librería en Indautxu

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