Compramos libros a partir de 1990

El 6 de agosto de 1991 Berners-Lee con la ayuda de Robert Cailliau envió un resumen de su proyecto World Wide Web a lo que podría definirse como la asamblea de majaras.

Previamente el tío se había currado todas las herramientas necesarias para que una web funcionase: un navegador, un servidor y las primeras páginas tipo “Hola Mundo, este es el pedazo proyecto que he creado y que va a cambiar la manera de relacionarse de todo quisqui”.

Veintiocho años después (me acabo de deprimir, quien esto escribe es consciente de sus cuarenta y tantos años, ahora me llaman adulto-joven, madre mía con los eufemismos. Yo viví el nacimiento de Internet, las páginas estáticas, los módem telefónicos, yo jugué con un Spectrum, no existía el gin-tónic premium, respirábamos diesel… ¡¡qué buenos tiempos!!), total, que casi seis lustros después cualquier negocio, proyecto o chorrada de índole dudosa va acompañada de una página güeb.

Después llegó el año 2000. Y el mundo se iba a ir a la mierda. Literalmente. Los ordenadores iban a explotar. En esos diez miserables años Internet (al lorito que hay que ponerlo con mayúscula o el corrector ortográfico se raya) lo había cambiado todo y ya nadie podía vivir sin ordenadores, sin un procesador de textos ni el excel ni… En realidad el 90 % de la población no tenía ni pajolera idea de utilizarlo de manera óptima, pero qué más daba, yo por mi 486 maaaatoooo, se oía decir en la carnicería a cualquier ama de casa.

De cómo tanto despropósito afectó al mundo del libro hablaremos otro día. De hecho, me creo capaz de escribir un libro más gordo que El quinto día de Franz Schäzting o como se pronuncie.

De lo que me interesa hablar es de que los Re-Read Bilbao compramos libros a partir del año 1990, mientras que el resto de los Re-Read han decidido comprar a partir del año 2000. Somos pre World Wide Web. Para algunos, el medievo.

¿Cómo os habéis quedado?

wow
wow

Sí, cierto. Nosotros somos de Bilbao y más chulos que el resto, por eso nos desmarcamos de esta nueva política de compra. Seremos la excepción que confirma la regla. El adolescente díscolo. Los visionarios del sector. Joder, que somos del Ahtletic y sólo con esto ya estamos por encima del resto de la humanidad.

Para que no haya duda de lo locos que estamos, hemos creado este cartel molón donde dejamos clarinete que la década de los noventa nos mola más que el nuevo milenio, entre otras cosas porque en sus inicios las tres uves dobles no existían, el papel era la pera limonera y El manuscrito carmesí de Antonio Gala ganó el premio Planeta (tenemos miles de ejemplares por si os entra la curiosidad).

Compramos libros a partir de 1990
Compramos libros a partir de 1990

¿Por qué somos asín?, se preguntará más de uno (vale, que sí, que y de una también). Pues básicamente porque además de la cultura, de los libros y de las buenas historias, tenemos la mala costumbre de comer todos los días, y la parte de la venta en la que tendemos la mano y la cerramos con panoja nos permite abrir la persiana el mes siguiente, pagar birras (que están más caras que nuestros libros), pagar impuestos (excelentísimo alcalde, tranquilo que nosotros somos de cumplir con nuestros deberes) y el marisco diario que somos de pico fino.

Si os fijáis hemos hecho alusión en el cartel a una serie de temáticas como filosofía, tema vasco, feminismo, arte, biografías… rollos menores que ya casi no es editan pero que mire usted por dónde, vosotros, nuestros clientes, es lo que andáis buscando. Por eso mismo, porque cada vez se edita menos de estas banalidades. Es curioso que nosotros andamos apuñalando por la espalda para conseguir este tipo de libros y sin embargo otros compañeros no tienen tanta necesidad. Cada ciudad es diferente y los de Bilbao tenemos el gusto refinado.

Afortunadamente la central ha pensado en nosotros y ha puesto esa coletilla que debería venir subrayada a quince colores, sujeto a los criterios de stock de cada librería.

stock
stock

En definitiva, nosotros seguimos como hasta ahora, comprando libros a partir de 1990, a excepción de filosofía, ensayo, historia, clásicos… que compramos lo que viene siendo a nuestro criterio, sin mirar año ni estado, porque así vendemos más. Y si nosotros vendemos más, vosotros estáis más contentos porque encontráis los libros que estáis buscando.

Carpe Diem.

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